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La gente no lo pilla (segunda parte)

01/03/2010

Ya iba siendo hora de que continuase con la serie La gente no lo pilla (primera parte). En esta ocasión no voy a avanzar mucho en el análisis, más bien voy a tomar un camino paralelo al iniciado en la primera parte, para converger en un mismo punto y a partir de ahí proseguir en futuras entregas.

Hago esto porque creo que merece la pena seguir dándole vueltas, esta vez entrando en más factores concretos, a la situación que causó que un dispositivo tan marcadamente limitado en algunos aspectos como el iPhone haya terminado siendo un éxito tan rotundo. Hablemos entonces de algunos de dichos factores:

  • Escasa autonomía: Resulta innegable que el iPhone tiene un problema grave de autonomía. Una pantalla enorme, una filosofía de diseño que impone que los eventos fluyan de forma espectacular para atraer al usuario y una necesidad de conexión permanente a internet terminan vaciando la batería del dispositivo en pocas horas si se le da un uso exigente.
  • Batería incorporada: Impide que sea sustituida por el usuario cuando pierda prestaciones, obligándole a pasar por caja tanto si desea una batería nueva (acudiendo al servicio técnico oficial) como si desea adquirir un modelo nuevo.
  • Vinculación a contratos de datos: A cambio de la financiación por parte de la operadora en cuestión y una tarifa plana, el usuario se somete al cautiverio del contrato con una operadora que puede que ni siquiera preste un servicio de calidad en su zona.
  • Ausencia de Flash: Que impide navegar por muchos algunos sitios o acceder a funciones muy empleadas como juegos o videostreaming.
  • Nula personificación: Nada de fondos de pantalla, modificaciones de la interfaz, politonos hechos a mano… Tampoco se permite, por ejemplo, quitar las aplicaciones de Apple que vienen en el dispositivo.
  • Mercado cerrado: La compra de material audiovisual está restringida a iTunes, la de aplicaciones a la AppStore, cotos cerrados y estrictamente controlados por Apple.

Y muchas otras que se cuentan por decenas: Multitarea limitada (de la que ya hablé en la primera parte), conector no estándar, falta de funciones que se dan por sentado en otros dispositivos… la lista es larga. Se trata de problemas que van desde lo molesto (que la batería apenas aguante un día) hasta lo descaradamente rastrero (si quieres nuevos tonos de llamada, cómpralos en iTunes), pasando por lo profundamente estratégico (ir en contra de Adobe y de su tecnología estrella, Flash) o el esperpento más absoluto (la reciente decisión de retirar las aplicaciones eróticas de la AppStore aludiendo la defensa de los niños y del honor de la mujer… mientras se mantenían intactas las aplicaciones de Playboy o Sport Illustrated).

Echemos un vistazo ahora a las consecuencias que han traído estos factores, dado que su estudio creo que nos aporta mucho más que analizar las causas de los mismos o sus posibles soluciones de futuro:

  • Escasa autonomía: La filosofía predominante a la hora de usar el móvil ha sido siempre la del mínimo uso (evitar llamar innecesariamente, desactivar la WiFi dado que navegar es un suplicio, desactivar el 3G por las tarifas…). Los usuarios de iPhone en su mayoría han adoptado un un perfil de uso similar al de una PDA o Blackberry (conectividad ininterrumpida y uso constante), que conlleva un gasto energético superior y que lleva, irremediablemente, a tener que cargar el dispositivo con frecuencia.
  • Batería incorporada: Apple alega que lo hacen por no estropear el diseño (mayor grosor, una tapa). Los usuarios alegan que Apple lo hace para ganar más dinero. ¿Una jugada sacacuartos? Desde luego, pero lo cierto es que a la mayoría jamás le afectará el problema, dado que el usuario típico de iPhone cambia de móvil mucho antes de que se estropee la batería.
  • Vinculación a contratos de datos: Se trata de uno de los grandes éxitos del iPhone, que ha acelerado enormemente la difusión de las tarifas planas móviles y ha permitido que todos los usuarios de iPhone puedan, por primera vez, usar internet en el móvil sin miedo a la factura. Como consecuencia otros operadores ya ofertan tarifas planas y han entrado en competencia, bajándose los precios.
  • Ausencia de Flash: Se trata de un asunto controvertido. Por un lado, una bendición, al eliminarse una de las fuentes de publicidad más molestas que existen al navegar. Por otro, una gran limitación. Se trata, además, de un problema que parece irresoluble dada la enemistad entre Apple y Adobe. La valoración concreta dependerá en gran medida de cada usuario y sus preferencias.
  • Nula personificación: Se trata de un caso claro de imposición por parte de Apple de su forma de entender la plataforma. Se puede interpretar como una gran ventaja (plataforma unificada para todos los usuarios, nada de modificaciones basura molesten o dañen la imagen del dispositivo) o como un atentado contra el deseo de personalización de los usuarios. Nuevamente creo que hay que evaluarlo de forma personal.
  • Mercado cerrado: Se trata de uno de los pilares del éxito cosechado por el dispositivo. Apple logró, primero iTunes y luego la AppStore, unificar todos los contenidos de valor para el usuario en tiendas centralizadas bajo su control. Proporcionar a los usuarios un punto de acceso único, fácil de utilizar y fiable era el empujón final que necesitaban para lanzarse definitivamente al mercado de productos descargados digitalmente. Por muchos recelos que cree el modelo, no se puede ignorar un hecho: No solo se está forrando Apple, se ha creado un inmenso negocio a su alrededor que antes no existía. Se trata de una de las primeras y más exitosas plataformas de descargas legales de música, vídeos y juegos. Un modelo más abierto, menos controlado, menos corporativo y sin la maquinaria publicitaria de Apple detrás seguramente hubiese fracasado al igual que otros muchos que lo intentaron antes (hola Nokia, ¿qué tal NGage?).

Después de analizar estos hechos, aunque sea de forma tan breve y superficial, creo que se puede llegar a una pequeña observación: El iPhone ha sido un éxito porque en vez de intentar ser el mejor teléfono móvil del mercado ha intentado ser una forma diferente de entender la telefonía móvil.

Hace unos años RIM creó su propio segmento en la telefonía móvil de negocios (no era cuestión de si un terminal era mejor o peor, en el mundo empresarial si un terminal no tenía servicio push de Blackberry no existía). Apple, por otro lado, creó el primer teléfono móvil que ofrecía la experiencia completa en diseño, virtudes técnicas y ecosistema (aquellas circunstancias forzadas por Apple como iTunes, la AppStore, las tarifas planas obligatorias, etc.). Por este motivo a la competencia le cuesta tanto vender sus productos con características como mapas integrados, navegadores con Flash o multitarea sin limitaciones; a los ojos de los usuarios el iPhone es un segmento en sí mismo.

Sin embargo el tiempo no perdona y a medio plazo lo normal es que Android u otra plataforma similar consiga romper la supremacía del iPhone. Es lo natural y deseable para que el mercado se renueve, dado que en dicho escenario las tiendas propietarias de Apple perderán peso y dejarán de ser un ámbito casi monopolístico. Para entonces, Apple se habrá hartado de hacer dinero y podrán presumir de haber revolucionado los mercados de la telefonía móvil y de distribución digital audiovisual, casi nada.


En esta segunda entrada en la serie he complementado y completado la visión de la primera parte, en la que se enfoca el iPhone frente al mundo de la telefonía móvil existente hasta su comercialización. Quedan todavía aspectos clave que cubrir, como por ejemplo que desde entonces ha surgido mucha competencia o el que creo que es el perfil típico del comprador de iPhone (un asunto espinoso). Ah, y tampoco he respondido a la pregunta clave y subyacente de esta serie de entradas (¿va a ser un éxito el iPad?) y de la que ya sabrán mi respuesta, ¿o no?

Todo eso y mucho más, próximamente en el Blog de Alkeno.

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  1. Yon
    02/03/2010 a las 23:24

    GRAN repaso. Estoy de acuerdo contigo al 99.9%.

    El 0.1% es el tema de la personalización: creo que hay una manera de crear politonos personalizados.

    La no personalización es un grave error en contra de los usuarios novatos, que gustan de poner colorines y soniquetes.

    Por cierto, no me gusta NADA la pantalla principal del iPhone y creo que a casi nadie le gusta. Solo tiene accesos directos y no tiene información (agenda, tareas, emails, canción sonando…) y de hecho solo tiene un montón de accesos directos que para la gente con muchas aplicaciones significa muchas pantallas de inicio.

  2. fran
    04/03/2010 a las 12:23
  1. 01/03/2010 a las 20:13
  2. 22/10/2010 a las 22:19
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