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Público, tu tampoco supiste ser capitalista

01/03/2012

Acabo de leer esta noticia y no he podido evitar la reflexión de turno.

El cierre de un periódico es una mala noticia, siempre. El despido de más de 100 personas es una mala noticia, siempre. Que Público, como paradigma de diario de izquierdas, se despida con un ERE y contratos basura… de una ironía increiblemente malvada. Previsible, pero malvada.

Y sin embargo es un ejemplo paradigmático de cómo en España todavía no pensamos como capitalistas, y sufrimos por ello. No pretendo entrar sobre si el capitalismo es bueno o malo, porque no lo sé. Lo que sí sé es que el capitalismo es el juego al que jugamos, en el que estamos metidos hasta el cuello. Y también sé que si vas a jugar, más te vale comprender las reglas, porque si no estás comprando un billete de ida a la tierra del sufrir y del pasarlo mal.

Los empresarios no son ogros. No son el coco, ni demonios malvados. No fuman puros, ni visten sombrero de copa con monóculo de plata. La gran mayoría no nada en dinero, si bien lo habitual es que ganen bastante más que los que no son empresarios… Pero no hay problemas, porque las reglas del juego dicen que todos pueden ser empresarios si quieren. Las barreras de entrada son cada día son más bajas… hoy en día tan bajas que dan miedo porque, a efectos prácticos, casi casi cualquiera puede serlo.

Las empresas no echan a la gente por gusto, jamás. Ningún empresario disfruta despidiendo, porque implica directamente que su negocio se está yendo a la m*****. De hecho, cualquiera que haya leído un libro de gestión empresarial, le haya dado dos vueltas al asunto o, meramente, visto la tele en las últimas décadas sabe que las empresas solo buscan expandirse. Ser más grandes. Vender más. Tenerla más grande. Y ello implica contratar más gente. No contratar por contratar, obviamente, pero sí contratar lo justo y necesario.

Por otro lado, si un negocio va mal se ha de reestructurar de inmediato para poder sobrevivir. Si antes vendía 100 pizzas a la semana y ahora solo 60, está claro que algo hay que hacer. Lo mejor sería haber estado listo y haberse buscado una solución a tiempo (por ejemplo, vender también kebaps si es negocio), pero normalmente no es el caso. El empresario no es malo por definición, pero tampoco es listo por definición. La mayoría son buena gente, pero no genios: no les da para prever crisis globales ni cambios en las tendencias de consumo de comida basura (como dice el dicho: si crees que tú lo hubieses hecho mejor, haberte puesto al mando, listillo).

La gente habla pestes de la reforma laboral porque dicen que quita derechos a los trabajadores. Porque el trabajo va a ser más precario. Porque los contratos difícilmente volverán a ser indifinidos… La gente echa pestes de la reforma laboral porque se niegan a asumir el capitalismo, y no les queda otra que aprenderlo. Esto va a seguir así y va a evolucionar hacia el sistema americano, porque tiene que hacerlo, es la única forma de que el capitalismo funcione.

No sé si la reforma actual es buena o mala (nuevamente, me faltan elementos de juicio). Lo que sí sé es que el modelo español no funcionaba, nunca lo ha hecho: incluso cuando España iba viento en popa (léase: burbujas a tope, niños dejando el insti pa irse a cargar bloques) el paro era altísimo, desproporcionado, los sueldos una basura, la I+D inexistente y la gente… tampoco era feliz. El sistema estaba gripado, no giraba.

La indemnización por despido, por ejemplo, es una salvajada.  ¿Por qué hay que pagar por echar a un trabajador, estamos tontos?  Si un señor no es apto para un trabajo, debe irse. Si un señor es un lastre para una empresa, debe irse. Si una empresa tiene que elegir entre echar a 10 personas y salvaguardar 20 puestos de trabajo… o hundirse y mandar a los 30 al paro, debe poder echar a 10 sin costarle un duro e inmediatamente. No puede ser que a una empresa le cueste dinero echar gente y requiera una autorización de un juez porque no está defendiendo al trabajador, está presuponiendo que la empresa es malvada y que el trabajador debe ser defendido. Y lo peor, es que como ninguno entiende el capitalismo, los 20 defienden a los 10 que sobran, se van a la huelga con ellos y gritan aquello de “o nos quedamos todos o ninguno”. No sé quién fue el traidor que les enseñó estrategia, porque él y sus 5 millones de seguidores están en el paro.

Por otro lado, las indemnizaciones por despido son también nefastas desde la óptica del trabajador, un derecho envenenado. No se puede incentivar a la gente a no cambiar de trabajo (¡es que pierdo la antigüedad! ¡yo de aquí no me voy, me corresponde una indemnización!) porque cambiar de trabajo es la clave para que el mercado laboral no sea el estercolero aburrido y miserable que tenemos hoy en día. No tiene sentido que una persona pase más de 4 años en un puesto de trabajo (o 6 meses, o 6 años… depende de cada uno y del puesto) porque deja de aprender, deja de tener ilusión, deja de aspirar a algo que no sea “esperar a que sea viernes”. No tiene sentido que una persona se quede en su puesto, que no le gusta y le hace infeliz, porque “lo normal es quedarse en el trabajo”. No tiene sentido que si tu empresa es una basura, tu jefe un tirano y el ambiente un desastre, que no salgas corriendo. Las empresas malas tienen que morir, y deberían ser los empleados los que les den la puntilla… no esperar en el barco a que se hunda con ellos dentro.

Parece simpático, irónico y directamente mentira, pero el capitalismo es la forma máxima de dar poder al trabajador (sí, es una hipérbole): Trabaja, se bueno, gánate lo mejor si eres capaz. Deja tirada a tu empresa sin consecuencias, no vayas a trabajar mañana, no pasa nada. Si te echan, estupendo, hay cientos de miles de puestos libres cada día (porque han echado a cientos de miles de personas esa semana!!! aprovecha, coge uno mejor!!!). No le debes nada a tu empresa, ni ella a ti tampoco, aprende y vete a un sitio mejor (que si no te retienen, peor para ellos, que tienen dos problemas: perder a un tío bueno, y buscarle sustituto). Con suerte, después de 15 saltos, habrás llegado a un equilibrio que funcione para todos, para el sistema: tú serás feliz en un trabajo que te gusta y te pagarán lo razonable en función de tu valía y del esfuerzo que quieras invertir, la empresa por otro lado, tras tropecientos intentos habrá encontrado a la persona exacta que mejor encaja en un puesto.

O al menos eso prefiero pensar, porque es el juego al que estoy jugando. Quiero creer que es un juego en el que tengo alguna posibilidad de ganar porque si no quedo satisfecho… no me devuelven la vida.

  1. 03/03/2012 a las 21:28

    Vaya, vaya… Alkeno el capitalista! Si Adam Smith estuviera vivo sería un anti-capitalista incondicional. El problema no es que no exista mercado libre, sino la existencia de monopolios corporativos y gobiernos que protegen estos monopolios elaborando sofisticados acuerdos y leyes de comercio que favorezcan a aquellos… [más: http://www.iburunat.com/blog/2012/03/03/la-realidad-del-capitalismo-para-los-trabajadores-comunes/%5D

  1. 03/03/2012 a las 21:17
  2. 04/03/2012 a las 19:59
  3. 10/03/2012 a las 17:00
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