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Reflexión capitalística

04/03/2012

En respuesta a Ibichka, que a su vez era respuesta de mi entrada original.

Creo que estamos de acuerdo en algo: tu no me has respondido, has utilizado mi post como punto de partida para ofrecer tu visión completa sobre el asunto. Eso complica mucho la respuesta, puesto que aumentas el alcance mucho más allá de dónde yo quise llegar la primera vez. Para evitar que esto se vaya de madre, me voy a basar en tu respuesta (citándote en cursiva).

Si Adam Smith estuviera vivo sería un anti-capitalista incondicional.

O, a lo mejor DJ, modelo de calzoncillos, futbolista del Celtics o periodista del corazón… por especular…

El problema no es que no exista mercado libre, sino la existencia de monopolios corporativos y gobiernos que protegen estos monopolios elaborando sofisticados acuerdos y leyes de comercio que favorezcan a aquellos. El capitalismo como concepto abstracto puro, que nunca se ha materializado, no se sabe cómo funcionaría. Así que para empezar, me referiré con ‘capitalismo’ a  lo que conocemos en la práctica, al sistema que existe actualmente, una política económica imperialista neoliberal, o como lo llama Chomsky, “capitalismo de estado”, que es el que prevalece de una u otra forma, con masiva intervención estatal para proteger el sector privado.

No pienso meterme en semejante berenjenal… Entrar a debatir el etiquetado concreto como “política imperialista neoliberal”, “capitalismo de estado”, “imperialismo yankee” (en plan Hugo Chávez), o “neocón” (en plan Público, por enlazar un poco con mi post anterior) es algo interesantísimo que estoy seguro de lo que tienes mucho que aportar, puesto que yo no estoy nada actualizado en estos temas, pero creo que se escapa bastante del ámbito de lo que inicialmente quería transmitir.

Es decir, Goldman Sachs estaría mendigando si no fuera por el “Estado niñera” que te rescata a tiempo cuando lo necesitas.

Cierto. Y si quieres pedir que sus directivos vayan a la cárcel por estafadores, malos gestores y bribones de primera clase, estaré allí el primero contigo. Es vergonzoso que las grandes entidades sean inmunes a la catástrofe porque tengan a “papi Estado detrás” y utilicen esa protección para hacer una gestión nefasta, de altísimo riesgo (para los demás) y de ingentes beneficios (para ellos).

Dicho lo cual, tampoco es algo que podamos debatir a la ligera, todo el mundo habla de Islandia y de “dejar morir a los bancos”, pero no veo yo tan claro que en EEUU con Goldman Sachs (o aquí en España con el BBVA o el Santander, si llegase el caso) se pudiese dejar caer un banco sin hundir en la miseria a medio país. Porque si cae un banco, ya sabes quien sufre: el que tiene menos.

Entro en terrenos pantanosos, pero creo que aquí nuevamente la culpa la tenemos nosotros (la gente). Los bancos son como son, todos lo sabemos. Los políticos son los que son y apoyan a los que apoyan, todos lo sabemos. Sin embargo la mayoría tiene su dinero en Goldman Sachs, invierte en fondos estructurados sin tener ni puta idea y vota a los que vota. Existen alternativas: todos conocemos a los pequeños partidos que realmente parecen honestos y a todos nos ha llegado la existencia de la banca ética. Pero la gente sigue apoyando al PP y al PSOE, al BBVA y al Santander… si les viene fuertemente embuchada por vía rectal, no pueden decir que no estaban avisados (este comentario no superó mi filtro de corrección política).

Corto con este tema, porque todavía no hemos hablado del mercado laboral y me llevas por los cerros de Úbeda.

En un paradigma capitalista no existe democracia por definición, pues las instituciones centrales son controladas autocráticamente, no popularmente, así que no tiene sentido hablar de democracia.

No pienso entrar ahí, es discutible pero nos iríamos a otro plano completamente… y tendríamos que hablar de qué es la democracia, si lo que tenemos hoy en día es democracia, si la democracia tiene sentido a largo plazo o es otro modelo “de transición”… da para una tesis doctoral, o para muchas cervezas en un bar.

Según el capitalismo, cuanto más pasta tienes, más obtienes. La libertad es igualmente una mercancía en venta, de la que puedes tener mucha si tienes pasta gansa suficiente. La fuerza motriz de la civilización industrial moderna ha sido la ganancia material individual, aclamada incluso elogiosa: una sociedad basada en este principio acabará por autodestruirse, pues sólo puede persistir con sufrimiento e injusticia, sólo es cuestión de tiempo. Deduzco de tu texto que es a éste capitalismo (estatal) al que haces referencia, por el que debemos esforzarnos.

¿Por qué acabará por autodestruirse? ¿Por qué solo puede persistir con sufrimiento e injusticia? No sé si lo dices categóricamente como una opinión o como una realidad constatada en la experiencia. Lo cierto es que el modelo actual, con todos sus fallos, funciona relativamente bien. La sociedad actual es increíblemente más rica, tanto en su conjunto como individualmente, que en cualquier punto del pasado. Y no es hablar por hablar, cualquier mileurista de hoy en día vive con una calidad de vida que está órdenes de magnitud por encima de lo que disfrutó cualquier rey del pasado. Me río yo de la calidad de vida de Luis XIV, de Isabel la Católica o de Julio César.

Sé que requiere de un ejercicio de pragmatismo y abstracción bastante crudo (y que muchos considerarán inmoral y obsceno) pero es la realidad que vivimos mucho mejor que nunca, y que cualquier tiempo pasado fue peor. Nos fastidiarán más o menos las diferencias sociales que van implícitas con el capitalismo, e incluso entiendo que haya gente que prefiera que la globalidad progrese más despacio pero de forma más ordenada y equilibrada, pero el modelo de que unos pocos “espabilidados” tiren del carro termina funcionando.

Ahora bien, que si existe un modelo mejor, yo me apunto. No le tengo ningún cariño al capitalismo de estado, estoy seguro de que tarde o temprano llegará algo mejor que lo sustituya.

Por cierto, hablas de la ganancia material individual como algo a evitar, o esa es la sensación que da, ¿cuál es la alternativa? ¿la ganancia espiritual individual, imposible de medir por definición, aunque muy gratificante? ¿la ganancia material colectiva, que tengo entendido que se intentó aplicar en algunos países con resultados por todos conocidos?

Los desastres que ocurren como el que describes, no son el producto del fracaso del capitalismo, sino de su éxito. La paradoja del capitalismo es que es más exitoso cuanto más dinámico, y cuanto más dinámico, más destructivo. Sí, puede transformar a pobres en ricos, pero para mantener esta dinámica empobrece selectivamente hasta la miseria.

No estoy de acuerdo, por lo expuesto antes. La maldad del sistema es relativa, porque genera riqueza neta (el nivel global sube) y aunque tarda en transmitirse al resto de la población, termina llegando. Pero vamos, nuevamente te digo que si hay un modelo más efectivo que consiga que todos vivamos mejor y con más equilibrio, te escucho.

La reforma laboral en España es una muestra de ello. El camelo de que “no se pueden seguir pagando pensiones”, la “pirámide de población se está achatando”, etc. no convence mientras vemos cómo aumentan los gastos militares, se especula con cualquier cosa para aumentar el beneficio del Capital.

Es que no se pueden seguir pagando las pensiones y la pirámide de población se está achatando, no son camelos, son hechos. Lo primero es culpa de un sistema de pensiones mal gestionado, lo segundo es culpa de que la gente tenga muchos menos hijos (y de que mucha gente joven se vaya a Finlandia en búsqueda de un sitio mejor para vivir, no les culpo). Ambos son problemas con origen político. Le puedes echar la culpa al capitalismo por corromper a los políticos y a la gente que vota a los políticos, pero es echarle la culpa a un concepto, la realidad es que tenemos una clase política lamentable y una ciudadanía atontolinada.

Así es que volvemos a la reforma laboral, de la que tú dices que los trabajadores echan pestes “porque se niegan a asumir el capitalismo”. Pues claro, se niegan a aceptar un sistema anti-democrático en el que el pueblo tiene que pagar las consecuencias de los errores autocráticos. Yo también me niego. Va en contra del bienestar de todos tal y como lo entiendo yo y muchos.

La gente tiene derecho a estar a favor o en contra y tiene una herramienta clara y definida para reflejarlo: las urnas. Sé que tu poco menos que reniegas de la democracia actual como representativa de la opinión del pueblo, pero yo no lo comparto, es muy cómodo decir que la democracia es falsa y está adulterada, que el pueblo es esclavo de una situación de la que no es responsable… ¡y un jamón! El Partido Popular ha vencido con mayoría absoluta en las últimas generales, está muy claro lo que el pueblo quiere (o lo que cree que quiere). Sé que no es tu caso, pero en general por estas latitudes todo el mundo se llena la boca de democracia hasta que su partido pierde en las urnas, entonces el “sistema es perverso”, “la gente vive engañada”, etc.

El problema es que, en líneas generales, el pueblo ha estado encantado con el sistema. Probablemente inconsciente de lo poco que le beneficiaba a la larga, pero tampoco quejándose mucho… ¿Hipotecas al 100%? No hombre, al 110%, para que te compres un BMW, que te lo mereces. ¿Buscar trabajo inmediatamente después de ser despedido? Para qué, si el Estado te financia 2 años de mirar a las estrellas.

Lo que quiero transmitir es que creo que son derechos envenenados: una cosa es ayudar al que se queda sin empleo, otra es financiarle la vagancia; una cosa es indemnizar a un señor cuando una empresa se ha portado injustamente con él, otra que sea incapaz de desempeñar bien su trabajo y la empresa tenga que pagarle para poder poner a alguien mejor en su sitio. Obviamente la corrección ahora es muy severa y se deteriora la calidad de vida de millones de personas, pero es que el modelo de barra libre de anteayer era inviable. Hay que elegir bien a quién se ayuda y darle un toque de atención al que ha abusado, sobre todo para eliminar las malas costumbres (tan arraigadas).

Lo cual no quita para que la gente exija que las cosas se hagan bien. No puede ser que haya aeropuertos fantasma en Castellón, sin pasajeros ni aerolíneas, creados por la inmoralidad y desvergüenza de unos políticos que se jactan de ser lo más de lo más. Esos señores a la cárcel, sin miramientos. No puede ser que el dinero de las pensiones se vaya en mantener el estado de las Autonomías, que es una máquina de tirar el dinero a la basura. Pero es que son cosas diferentes: El sistema laboral, que es lo que defendía al principio, está roto y hay que arreglarlo. Hay muchas otras cosas que arreglar, pero una cosa no quita la otra.

Queremos democracia, esto es, más control popular en las instituciones centrales, pero, otra vez, el capitalismo no lo permite por encontrarse por principio bajo control autocrático: las empresas transfieren bienestar y poder de decisión a los “bienestados”, a modo de tiranía, son instituciones totalitarias sin responsabilidad.

Eso que tu defiendes no creo que sea una realidad ampliamente soportada. No veo ningún indicio de que la gente de a pie quiera involucrarse más en el control de las instituciones centrales. Yo por ejemplo no tengo ningún interés en meterme en el día a día del Tribunal de Cuentas, por ejemplo, quiero elegir a unos representantes que defiendan mis ideas y que hagan bien su trabajo sin tener que estar yo de niñera detrás de ellos (utopías alkenianas, lo sé).

Nuevamente no creo que el poder del capitalismo sea supremo. Es fuerte, porque las empresas con dinero tienen mucho poder (en EEUU ya sabes que ni siquiera tienen que ocultarlo, directamente financian a los candidatos, lo cual me parece un disparate mayúsculo), pero eso se soluciona votando a gente más honrada (que los hay, el capitalismo no les pone una capucha y los encierra en un zulo).

Por cierto la frase “las empresas transfieren bienestar y poder de decisión a los “bienestados”, a modo de tiranía, son instituciones totalitarias sin responsabilidad” me ha parecido muy buena. El despotismo ilustrado en versión capitalista.

Los derechos y libertades ¿son inherentes al ser humano o es que las construcciones abstractas como las entidades y empresas poseen per se estos derechos especiales por encima de las personas?

En España, los derechos y libertades son letras escritas en papeles con rango de Leyes. Y estas las redacta el Parlamento, que es dónde se representa la soberanía popular (la voluntad del pueblo). Sé que es poco glamuroso, pero las personas son animales evolucionados, provienen de matarse los unos a los otros y de comer otros seres vivos… cualquier cuestión más civilizada que esté por encima de eso ni nos es inherente, ni proviene de la voluntad de un dios, ni proviene de una dignidad elevada que nos hemos auto-otorgado para creernos los más guays. Un derecho es, meramente, un acuerdo de convivencia entre ciudadanos. Y puede cambiarse, como es lógico, en función de las costumbres y épocas de los pueblos.

Los trabajadores, para empezar, son esclavos del salario, de la riqueza que crean, cuyo 40% se lo chupa el patrón.

Considerar el salario una esclavitud es una postura moral que no puedo discutir… yo no la comparto. ¿Esclavo porque si no trabajas, no ganas dinero y no puedes hacer nada? Utilizar un sistema monetario es una herramienta bastante útil, aunque tampoco creo que quieras hacer apología del trueque como forma de intercambio de bienes, porque en dicho sistema también tienes que producir algo para obtener algo a cambio (solo que el mercadeo se hace bastante más complicado, creo).

El que sí se queda sistemáticamente el 40% de lo que generas es el Estado. Pero es que alguien tiene que construir las carreteras, los hospitales e irse de putas con la visa de la Diputación. La (in)eficiencia del Estado da para otra tesis.

Ya tuve en su  día experiencia como trabajadora de una corporación multinacional, donde por principio se cotiza la productividad sobre la calidad. Así es que la labor intelectual/creativa intensiva se pagaba a 5 euros por hora, hora pagada por la empresa-cliente a precio de platino. Ya, de alguna parte deben sacarse los fondos para cubrir los presuntos gastos de la empresa (léase:  pentiums vintage de escaparate, asientos desmembrados, ausencia de aire acondicionado durante los inhumanamente calurosos veranos, inexistente pago de horas extras, y sigue la lista…). Tal disparatado desajuste no queda justificado.

La gran mayoría de los patrones de este país no ven el 40% de la riqueza que crean sus trabajadores ni en pintura. Y los que tienen semejante margen es porque, como tu dices, tienen un monopolio protegido del mercado o porque disfrutan de algún “as bajo la manga”.

En tu caso, que conozco bien, hiciste lo que tenías que hacer: irte. Es lo que defiendo desde mi primer escrito, que el trabajador tiene mucho más poder del que cree, si todo el mundo dijese “estas condiciones no son correctas, me piro” mucho mejor nos iría a todos, otra empresa-basura que desaparecería del mapa. Pero claro, es complicado que la gente vea el poder que tiene, puesto que tanto empresas como sindicatos trabajan duramente para mentalizarles de lo débiles que son (especialmente sangrante en el caso de los sindicatos).

Yo también sé lo que es, no soy ajeno a la experiencia de trabajar en una gran multinacional cuyos elevados márgenes de beneficios se obtienen a base de cobrar a los clientes una tarifa muy elevada en relación con la carga salarial asignada a los trabajos. A veces es muy frustrante, a veces te permite poner las cosas en perspectiva y aprender que el valor de las cosas es muy relativo. No somos conscientes de dónde está el valor de las cosas, no entendemos qué es lo que la gente paga realmente cuando paga por las cosas (una pista: la mano de obra en sí misma, es lo de menos, tal y como se refleja en la estructura salarial). En cualquier caso evaluar el equilibrio “lo que doy vs lo que recibo” es complicadísimo, lo que para una persona es un chollo, para otra es la miseria

Como bien apuntas, las empresas sólo buscan “tenerla más grande” a un ritmo insensatamente desigual al de la de sus empleados … a cualquier precio. Los trabajadores se muestran recelosos con razón, pues no son ajenos a la fuerza motriz del capitalismo, y no estám satisfechos con una solución  que perpetúe lo conocido (capitalismo negador anti-democracia acumulador de riqueza sectorizada). Ahora eso de “evolucionar” hacia el sistema americano, porque tiene que hacerlo, es la única forma de que el capitalismo funcione”. Desde luego, el “capitalismo” en todo su esplendor está llevado en EE UU. Es una involución hacia un sistema que, este sí, es intrínsecamente perverso.

Esto ya lo hemos cubierto anteriormente… yo no veo que sea “insensatamente desigual”. Es desigual por definición (puesto que el empresario corre un riesgo y como contrapartida se lleva los beneficios), pero no va más allá. La empresa que abusa de sus empleados pierde masa laboral, que va a otros sectores o competidores que les traten mejor.

Tu lo llamas “involución” hacia lo “intrínsicamente perverso” pero eso son valoraciones desde un punto de vista moral fundamentadas en valores personales. Sabes que los respeto por completo. Aquí cada uno tiene que llevar la pesada carga de la educación que ha recibido, las ideas de sus familiares y amigos, las vivencias personales… y las peculiaridades intrínsecas de su ADN y sus neuronas caprichosamente interconectadas. A tí algo te parece amarillo diarrea y a mí amarillo dorado… mismo color, diferente interpretación😛

Pero, nuevamente te digo, que no creo que hoy en día “el trabajador común” viva peor que en el pasado, salvo que mediante evaluación objetiva me demuestres lo contrario. Vamos, que el sistema no te gusta y me parece muy bien, pero de momento nos va funcionando.

Vayamos al juego en el que entras de castigar al trabajador.

Aquí el único castigado soy yo, no he dicho nada que se parezca a eso. Dos velas negras.

Evidentemente existen perfiles para todo: trabajadores que se aprovechan, pero de la misma manera —mayor o menor— que los altos ejecutivos.

Obviamente.

Y de todas formas podríamos pararnos a pensar un poco, hacer un ejercicio de introspección sobre si este comportamiento emana del propio sistema de explotación.

Oye, no puedes hacer eso. No puedes hacer alusión a la introspección, a indagar para encontrar la verdad, para luego rematarlo con “sistema de explotación”. Vamos, que ni introspección ni gaitas, ya lo tenías prejuzgado: la culpa es del sistema. O a lo mejor el que tiene que hacer introspección soy yo y tú solo me estás enseñando la realidad (gracias por la condescendencia, ¿eh?).

La fatiga mental torna en desgana, la desgana en apatía hacia el lugar de trabajo y al mismo trabajo en sí. Por esa razón, este juego me huele a desgracia (sobre todo viniendo de otro trabajador): arremeter sin reservas, gratuita y aleatoriamente contra el trabajador plebeyo mal pagado.

Es muy distinto el escenario donde uno fastidie por fastidiar, se muestre irreverente con los demás. Pero si hablamos de actitud pasiva o rendimiento bajos “no productivos”, habría que indagar en las razones: ¿falta de motivación que quizá tenga que ver con una gestión mala o incluso abusiva? No es una cuestión que se explique sencillamente, hay que estudiar el caso especifico, y no hay un problema social que sea unidimensional. Es complejo.

Ni yo (ni la reforma, creo) arremeten sin reservas, gratuita y aleatoriamente contra nadie. Y mucho menos contra el trabajador. La fatiga mental, la desgana y la apatía desde luego que desembocan en bajo rendimiento… el trabajador puede no ser apto para el trabajo, puede verse sobrepasado, puede estar infra-preparado o, simple y llanamente, no gustarle el trabajo. También puede ser que el jefe sea un desgraciado, las condiciones draconianas o los compañeros unos malnacidos. En todos los casos se soluciona yéndote, buscando un sitio donde ser feliz y poniendo las denuncias pertinentes, si se diese el caso. O montándote tu propio chiringuito si tienes lo recursos y los bemoles necesarios.

Lo que yo defiendo es un sistema dinámico en que la gente pueda entrar y salir de los trabajos sin obstáculos. De igual forma, como corolario, que la empresa pueda contratar y despedir sin pega. No tiene sentido que alguien esté a disgusto en un trabajo, como tampoco que alguien que no vale para un trabajo ocupe ese puesto “como si se tratase de un derecho” y que la empresa no pueda buscar a otro. Hoy en día la legislación laboral no le hace ningún favor a nadie porque, lo repito, creo que define derechos envenenados.

Así que sacar conclusiones generalizadoras no es la mejor de la ideas considerando las muchas vidas de muchas familias en juego. No se juega con el pan de la gente (sobre todo cuando es sólo UN pan).

¿Por que darle importancia o incluso enojarse por un individuo que no trabaja lo suficiente para un salario mínimo, cuando altos directivos se meten en la saca millones por hacer… qué? ¿Por qué hacer la vida mas difícil para el resto de mortales-peones en este juego? ¿Acaso no lo es ya? ¿No es lo suficientemente precaria la situación del trabajador ya para ponernos contra el o de parte del opresor?

Creo que sigues partiendo de la base de que el empresario es malvado y desea el mal ajeno. No lo es. Te dejo una reflexión: tú serás empresaria algún día, muchos de tus conocidos lo son, o lo serán. Yo quiero serlo. ¿Vamos a ser unos déspotas ávidos de humillar y castigar a quién trabaje para nosotros?, ¿o acaso vamos a ser una excepción en el mar de maldad que rodea al mundo del empresario? El mundo no es así.

Aquí solo hay una variable en juego: el empresario lo es voluntariamente. Invierte un dinero porque quiere, genera empleo porque le apetece, dedica su esfuerzo porque le brota y aplica su buen o mal hacer a su criterio. Lo hace para ganar dinero, cierto, no por solidaridad. Si no puede ganar un dinero que él considere suficiente en función del riesgo y del esfuerzo que aplica, cerrará el negocio. Y la gente se irá a la calle. Y no habrá pan. Y habrá lágrimas. Y habrá demagogia barata. Más todavía.

Es por eso que se protege al empresario y a los directivos. Y por eso ganan mucho más dinero que la mayoría de las personas. Porque son los únicos que crean empleo y generan negocio en un mar de gente que solo sabe trabajar para los demás. Los trabajadores de a pie son dependientes, pero nadie quiere reconocerlo, sobreviven a expensas de que esos “opresores” generen empleo para ellos.

En cuanto a “…te pagarán lo razonable en función de tu valía y del esfuerzo que quieras invertir”. Eso dentro del este capitalismo suena a utopía. ¿“Pagar en función de tu valía”? ¿Dónde se ha visto eso? [risas de fondo]. Sí, amigo, eso es lo que queremos pensar porque estamos hasta arriba metidos.

Te lo comenté antes, y te lo repito ahora, desgraciadamente el mercado es bastante eficiente a la hora de remunerar. Si nos pagan una mierda es porque lo que producimos no tiene mucho valor. Yo soy ingeniero de telecomunicación, pero no ejerzo mi profesión, no diseño redes de telefonía móvil de cuarta generación como haría en EEUU, Japón o Suecia. Mi trabajo en España, al igual que el de la mayoría de las personas de mi edad y estudios equivalentes, se podría resumir en “chico para todo con gran capacidad de trabajo”. Somos expendables.

En general veo que, como patrón, tú le echas la culpa al capitalismo mientras que yo se la hecho a la clase política, pero lo cierto es que por una cosa o por otra en España no se dan las condiciones de competitividad para que la mayoría de personas cualificadas podamos sacar rendimiento a nuestras profesiones. En EEUU, en Alemania y en Australia, sitios bastante capitalistas, sí se dan. Allí se paga mucho mejor. Aquí es que somos malos hasta para el capitalismo.

Es irónico que se equipare capitalismo con libertad, cuando para el 99% de la población del planeta es esclavitud. ¿Libertad para qué? El carácter anti-democrático de las instituciones capitalistas esta diseñado para privatizar beneficios y exteriorizar riesgos. Es la paradoja del ansiado capitalismo: aparente base en el interés personal pero dependencia absoluta en principios éticos dudosos para su éxito.

En un sistema capitalista los individuos no son iguales: no todos tenemos las mismas oportunidades de crecer, que dependen de dónde hayas nacido, por ejemplo. El capitalismo es como un cáncer así como va extendiéndose el malestar y comprimiéndose el bienestar. El soberano insaciable Gran Capital El “bienestar” —curioso concepto—de un país se mide por su crecimiento económico, cuántos coches se compran cada año, su renta per cápita… personalmente así no percibo mi propio bienestar ¿[bienestar = cuánta pasta tienes, o la acumulación de capital?], dejando de lado otros valores. El capitalismo pone al supremo capital por encima del ser humano: tanto tienes, tanto vales.

Ahí se lanzan acusaciones muy duras, algunas ya mencionadas, que no pienso entrar a debatir a estas horas. Ni te digo que sí ni que no ni que todo lo contrario… que así no acabo.

Por cierto, es abrumadora la riqueza del léxico relacionado con la lucha de clases (que si Capital con mayúscula, que si clase obrera, que si el patrón, que si los opresores, que si el soberano insaciable, etc.), ¿no te da la sensación de que son etiquetas obsoletas que no ayudan nada a la conversación? A mi es que me matan…

¿Cuántas más atrocidades por venir en su nombre? Desigualdad social, distribución injusta de riqueza y poder, tendencias monopolistas, represión de trabajadores, inestabilidad económica

Estamos mejor que con las cuevas rupestres. Estamos mejor que con la Santa Inquisición. Estamos mejor que con Franco. Estamos mejor hoy que hace 20 años con Felipe González, pese a todo lo mal que hablamos de Aznar y de Zapatero. Como nos gusta quejarnos…

Desigualdad social, menor que nunca. Hace 2 siglos el noble comía en su castillo, el pueblo defecaba donde dormía. Hoy en día el patrón tiene dos casas grandes, dos coches caros y varias teles enormes mientras que el mileurista tiene una casa pequeña, un coche normal y una tele 3D.
Distribución injusta de riqueza y poder, menor que nunca. El rey hoy en día no pinta nada, y está en vías de extinción. Los nobles solo sirven para las revistas del corazón. Un panoli que no sabe inglés puede llegar a presidente del Gobierno aclamado por las masas. Bill Gates es multimillonario porque puso un sistema operativo al mundo, y ahora da ejemplo a los demás ricos con su fundación.
Tendencias monopolísticas… pues vale, ahí están. Tendremos que cargárnoslas.
Represión de trabajadores. Anda ya, venga, dime una época en la historia en la que los trabajadores estuviesen peor. Te dejo elegir entre los esclavos egipcios, los marinos de las caravelas, los que trabajaban en las primeras fábricas a vapor u otra cualquiera que se te ocurra.
Inestabilidad económica… la economía todavía está mal regulada, espero que podamos meterla a viaje.

Vamos, que entiendo que no estés contenta con el mundo y que pienses que hay mucho por corregir, pero creo que exageras hasta el extremo. Está bien ser inconformista, pero creo que has perdido totalmente la perspectiva de cómo vivía la gente hace 50 años.

Si tras todo esto, aún no puedes comprender cómo funciona el capitalismo y porqué nuestros amigos están siendo expulsados de sus trabajos, por qué los ciudadanos griegos hacen cola en caritas en estos momentos, por qué ciudades carpa se extienden por toda América, por qué hay una inminente ola de desahucios en Irlanda, por qué incluso vendrán a por el sistema educativo en Finlandia, entonces no tengamos esta discusión. El capitalismo causa daño psicológico y penurias: solo mira al mundo en desarrollo para ver los efectos del capitalismo global. Hay muchos capitalistas bienintencionados, pero la violencia es inherente al sistema, cosa que en su mayoría ignoran.

En última instancia el beneficio neto y social entran en conflicto directo y es aquél el que gana porque la obligación legal de una compañía es crecer en beneficios, sin límites, porque no los hay. Es una dominación corporativa de la vida cotidiana de los individuos, el imperio de la codicia, de la obtención a expensas de cualquier cosa, de donde los gobiernos funcionan como un negocio y no como lo que deberían ser, donde todos nos esforzamos toda nuestra vida por amasar, por estar entre los ricos a costa de hacer a otros más pobres: una auténtica democracia “ponderada”, donde los amasadores de caudal votan más veces. Así que no pensemos que el capitalismo es un sistema de producción y distribución de bienes y servicios por los que preferimos pagar, sino que se trata de la ambición de los poderosos de ser más ídem a costa de las clases inferiores en jerarquía (y sin que los bienes producidos sean demandados por la sociedad, pero eso es otra historia para una bonita tarde de domingo…). La injusticia esta enraizada, cableada hasta el mismo corazón de su esencia, y la actitud competitiva se nos inculca desde pequeños, entrenados para rendir culto al éxito adquisitivo, como dijo Einstein. Basta con echar un vistazo a las cifras de pobreza, el capitalismo se destapa por lo que es, y por lo que seguirá siendo hasta el fin de sus días.

Así que nuestra democracia es ilusoria: si te encuentras en la misma médula nutriendo el poder, todo te irá bien. De lo contrario, será duro. Entre tanto es el Gran Capital quien domina, pero un día los vientos de opinión cambiaran de cuadrante y, cual buen marinero, deberemos observar el cambio en dirección para poder seguir un rumbo fluido y verdadero.

Diferencias irreconciliables, me temo. Nuestros abogados van a tener que alcanzar un acuerdo amistoso.

A lo de: “O al menos eso prefiero pensar, porque es el juego al que estoy jugando. Quiero creer que es un juego en el que tengo alguna posibilidad de ganar porque si no quedo satisfecho… no me devuelven la vida”, sólo me queda preguntar: ¿pastilla roja o pastilla azul?

No es cuestión de querer creer o no, es cuestión de que por mucho que el sistema sea “intrínsecamente feo”, lo cierto es que con los números en la mano (y sin ser ningún experto) creo que el sistema va sacándonos adelante. Margen para mejorarlo hay mucho, pero no es un regreso a las épocas oscuras tampoco.

Así que ni pastilla roja ni pastilla azul, a mi me gusta el Colacao.

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  1. 10/03/2012 a las 16:59
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